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Las 50 frases épicas de libros más recordadas por lectores

Seguro que en tus años de lector te has encontrado con frases de libros que han quedado marcadas a fuego en tu memoria. Tal vez incluso hayas olvidado el argumento de la novela, pero aquella cita te sigue rondando la cabeza.

A todo el mundo le pasa, es el poder de la palabra.

Aquí tienes una recopilación de 50 frases épicas de libros que han dejado con la boca abierta a millones de lectores en todo el mundo. Hay de todo, clásicos universales, éxitos actuales, fantasía, novela negra… Bueno, es mejor que sigas leyendo y lo veas por ti mismo.

Las mejores frases épicas de libros

La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad así como por la honra se puede y debe aventurar la vida.

(Don Quijote de la Mancha, de Cervantes)

Solo un hombre que ha sentido la máxima desesperación es capaz de sentir la máxima felicidad. Es necesario haber deseado morir para saber lo bueno que es vivir.

 (El conde de Monte Cristo de Alexandre Dumas)

Las falsas esperanzas son más peligrosas que los miedos. 

(Los hijos de Hurín, de J. R. R. Tolkien)

La fuerza de la manada es el lobo, y la fuerza del lobo es la manada. 

(El libro de la selva, de Rudyard kipling)

Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

(Blade Runner de Philip K. Dick)

Cierto que casi siempre se encuentra algo, si se mira, pero no siempre es lo que uno busca.

(El Hobbit, de J.R.R. Tolkien)

Si buscas la perfección, nunca estarás contento.

(Anna Karenina, de Leo Tolstoy)

Amor y deseo son dos cosas diferentes; que no todo lo que se ama se desea, ni todo lo que se desea se ama.

(Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes)

Si no esperas nada de nadie, nunca estarás decepcionado.

(La campana de cristal de Sylvia Plath)

Empieza por el principio; y sigue hasta llegar al final; allí te paras.

(Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll)

Que no está muerto lo que duerme eternamente; y en el paso de los eones, aún la misma Muerte puede morir.

(El  Necronomicón, de Howard Phillips Lovecraft)

No apunto con la mano; el que apunta con la mano ha olvidado el rostro de su padre. Apunto con el ojo. No disparo con la mano; el que dispara con la mano ha olvidado el rostro de su padre. Disparo con la mente. No mato con la pistola; el que mata con la pistola ha olvidado el rostro de su padre. Mato con el corazón… (La torre oscura, de Stephen King)

Nunca se sabe lo que la mala suerte te ha salvado de una peor suerte.

(No es país para viejos, de Cormac Mccarthy)

Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.

(El Principito, de Antoine de Saint-Exupèry)

Cuando tienes miedo pero lo haces de todas formas, eso es valentía.

(Coraline, de Neil Gaiman)

Los hombres civilizados son menos amables que los salvajes, porque saben que pueden ser más descorteses sin correr el riesgo de que les partan la cabeza. (Conan el  Barbaro, de Robert E. Howard)

Todo hombre sabio teme tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre amable.

(El temor de un hombre sabio, de  Patrick Rothfuss)

Aún entre los demonios hay unos peores que otros, y entre muchos malos hombres suele haber alguno bueno.

(Don Quijote de la Mancha, de Cervantes)

Nadie puede escapar a su destino, pero tampoco nadie puede quitarnos el valor necesario para afrontarlo.

(La Espada Rota, de Poul Anderson)

Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida. ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.

(La Comunidad del Anillo, de J. R. R. Tolkien)

Solo un hombre que se muere de hambre suplica pan a un mendigo.

(Canción de Hielo y Fuego, de George R. Martin)

No importa lo rápido que viaje la luz; siempre se encuentra con que la oscuridad ha llegado antes y la está esperando.

(El Segador, de Terry Pratchett)

Solo los hombres hacen el mal, me parece. Hasta los tiburones son inocentes; ellos matan por necesidad.

(Historias de Terramar, de Ursula K. Leguin)

Siempre es solo un momento.

(La Historia Interminable, de Michael Ende)

Abandonad toda esperanza, todos los que entráis aquí.

(La divina comedia, de Dante Alighieri)

El día que empezamos a preocuparnos por el futuro es el día que dejamos atrás nuestra infancia.

(El Nombre del Viento, de Patrick Rothfuss)

El mal es el mal, menor, mayor, mediano, es igual, las proporciones son convenidas y las fronteras son borrosas. No soy un santo ermitaño, no siempre he obrado bien, pero si tengo que elegir entre un mal y otro, prefiero no elegir en absoluto.

(Saga de Geralt de Rivia, de Andrzej Sapkowski)

Deja de preocuparte por envejecer y piensa en crecer.

(El animal moribundo, de Philip Roth)

Mejor reinar en el infierno que servir en el cielo.

(El Paraíso Perdido, de John Milton)

No todos los que vagan están perdidos.

(El Hobbit, de J. R. R. Tolkien)

Es mejor mirar al cielo que vivir allí.

(Desayuno con diamantes, de Truman Capote)

Llamo a la gente “rica” cuando son capaces de satisfacer las necesidades de su imaginación.

(El retrato de una dama, de Henry James).

No se lo que puede llegar, pero sea lo que sea, iré hacia ello riéndome.

(Moby Dick, de Herman Melville).

Y ahora que no tienes que ser perfecto, puedes ser bueno.

(Al este del Edén, de John Steinbeck).

¿Cómo retomas el hilo de una vida vieja? ¿Cómo continúas, cuando en tu corazón empiezas a entender que no hay regreso posible?

(El señor de los anillos, de J.R.R. Tolkien)

La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza.

(1984, de George Orwell)

Vivir, aunque sea por un solo instante, es el deber y la misión más alta que debemos cumplir.

(Fausto, de Goethe)

Todo dura siempre un poco más de lo que debería.

(Rayuela, de Julio Cortazar)

No hay libertad con hambre.

(La catedral del mar, de Ildefonso Falcones)

Detrás de cada gran fortuna hay un crimen.

(El padrino, de Mario Puzo)

La única evidencia que veo del diablo es el deseo de todos de que esté aquí.

(El nombre de la rosa, de Umberto Eco)

El hombre llega mucho más lejos para evitar lo que teme que para alcanzar lo que desea.

(El Código da Vinci, de Dan Brown)

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, era la edad de la sabiduría, era la edad de la insensatez, era la época de la creencia, era la época de la incredulidad, era la estación de la luz, era la estación de la oscuridad, era la primavera de la esperanza, era el invierno de la desesperación.

(Historia de dos ciudades, de Charles Dickens)

Tomé una decisión, y todavía me arrepiento de ella. Los huesos se sueldan. El arrepentimiento perdura para siempre.

(El nombre del viento, de Patrick Rothfuss)

El poder reside donde los hombres piensan que reside, no más, no menos.

(George R.R. Martin, Choque de Reyes)

Si quieres saber como es un hombre, mira como trata a sus inferiores, no a sus iguales.

(Harry Potter y el Cáliz de Fuego, de J.K. Rowling).

Ocúpate viviendo u ocúpate muriendo.

(La redención de Shawshank, de Stephen King)

El hombre débil se vuelve fuerte cuando no tiene nada, porque solo entonces puede sentir la locura de la desesperación.

(La compañía blanca, de Arthur Conan Doyle)

Nuestras vidas se definen por las oportunidades, incluso las que perdemos.

(El curioso caso de Benjamin Button, de F. Scott Fitzgerald)

Hasta aquí nuestra lista de frases épicas de libros, pero quizás conozcas alguna cita que, en tu opinión, merezca aparecer aquí. Si es así, por favor, compártela en los comentarios para poder añadirla.

Hay quien colecciona monedas o relojes. Aquí se coleccionan frases célebres. Pensamientos de todo tipo que alguien dijo o escribió alguna vez y que vale la pena compartir.